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Derroche de medios, fusión de culturas y un reparto internacional para ‘El rey león’

Stefaniuk con Whoopi Goldberg

“La belleza de la sencillez de una historia”. Así resume John Stefaniuk, Director Asociado del musical El rey león, el que podría considerarse el estreno más destacable de este año en este género en Madrid. Las cifras avalan la importancia de la llegada a la Gran Vía de un espectáculo visto por más de 60 millones de personas en 13 países, pues no en vano 130 personas participan diariamente en cada una de las funciones de este musical: 53 actores, 21 músicos, 16 personas en el departamento de vestuario, 6 en el de maquillaje y peluquería, carpinteros…

Stefaniuk, que ha dirigido numerosas producciones como Side Show, Sweeney Todd o Sueño de una noche de verano, que protagonizaron Natalie Portman y Bryce Dallas Howard, además de El rey león en el Lyceum Theatre de Londres y en la gira por Estados Unidos, comentó en la presentación del musical en la capital, la primera vez que se verá en castellano, que se pensó en diferentes proyectos de Disney que pudieran convertirse en un musical, pero que finalmente se escogió esta historia por aspectos como el tema del padre y el hijo, que posibilita una gran identificación por la pérdida de alguien cercano, o el viaje en busca de uno mismo.

Y es que de El rey león no podría decirse qué destaca sobre el resto de los aspectos del espectáculo. Desde el empleo de la luz y la oscuridad al juego con la profundidad y los telones, la mezcla de músicas (de la creación de Elton John y Tim Rice a la música africana, poderosamente envolvente), un colorido que basa su fuerza en la monocromía, la espectacularidad de los muñecos, la inspiración en el teatro de sombras balinés o el empleo de la técnica Bunraku (en la que los artistas visibles para el público controlan figuras de gran tamaño mientras el narrador cuenta la historia, posibilitando un doble acontecimiento), todo hace que este musical cree lo que su director asociado ha calificado como un “lenguaje nuevo”.

Los números pueden continuar materializando lo único de la propuesta: más de 200 esculturas, figuras animadas, tallas y máscaras; más de 25 tipos de animales, algunos como las jirafas con un tamaño superior a los 7 metros y medio de altura y otros como el elefante con 4 metros de longitud; 200 vestidos y 49 pelucas distintas, 100 instrumentos musicales diferentes en la orquesta… Y es que El rey león basa su mensaje en la fusión de imágenes, ritmos y lenguas de distintos orígenes, ya que incluso cuando los personajes no pueden expresarse vuelven a su origen, las lenguas africanas.

Así, el espectador también tiene que elegir dónde mirar: en casi todo momento puede verse al actor interpretando su papel mientras sobre la cabeza porta una máscara que muestra también sus sentimientos y puede incluso desplazarse. Estos animales, fuertemente humanizados, interactúan constantemente y crean un gran sentido de comunidad que envuelve a un público que se sentirá partícipe de un amanecer, una estampida o la soledad de la noche en la sabana.

En el reparto, además de un “abrazo a la cultura local” de cada país, se incluyen actores sudafricanos con la intención de mantener la autenticidad de los complejos dialectos y cantos de la música africana que es parte integral del espectáculo. Julie Taymor, que además de directora es responsable del diseño del vestuario, las máscaras, esculturas y figuras animadas y las letras adicionales, ha declarado con respecto a esta decisión que una “presencia constante sudafricana” es “esencial para la calidad del espectáculo porque los lazos interculturales que existen entre los miembros del reparto son positivos para todos y se ha convertido en una importante contribución a la calidad artística”.

Sin embargo, lo internacional del reparto puede traer problemas a la hora de comprender el texto, pese a lo conocido de la historia, y es que basta ver el listado de actores principales para comprender que tanta interculturalidad es problemática a la hora de cantar en una lengua que no es la materna de muchos de ellos: Carlos Rivera es Simba; David Comrie, Mufasa; Sergi Albert, Scar; Brenda Mhlongo, Rafiki; Daniela Pobega, Nala; Yelena Lafargue, Sarabi; Esteban Oliver, Zazu; David Ávila Sánchez, Timón; Albert Gracia Martín, Pumbaa; Damaris Martínez, Shenzi; Jorge Ahijado, Banzai; y Álex de los Santos, Ed.

No obstante, El rey león brilla porque es un espectáculo vivo y enérgico, envolvente como pocos e indiscutiblemente responsable de un lenguaje nuevo, y es que ya no nos separan de África los 14 kilómetros del Estrecho de Gibraltar, sino que la magia de este continente se ha instalado en plena Gran Vía de la forma más auténtica que podría haberse esperado. John Stefaniuk lo asegura así: “no hay intención de esconder las ruedas y las piezas de engranaje que hacen que todo suceda”.

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