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Adif acusa al maquinista de no reducir antes la velocidad

Accidente Renfe

Los vecinos rinden homenaje a las víctimas (RTVE)

El maquinista se negó ayer a declarar a la Policía, que reduce la cifra de muertos a 78, tres de ellos aún sin identificar

El funeral por las víctimas se oficiará el próximo lunes en la Catedral de Santiago

Las causas del trágico accidente de tren ocurrido el pasado miércoles en Santiago de Compostela tardarán algunos meses en descubrirse, según la opinión de los expertos en este tipo de siniestros. A pesar de esto, desde las empresas responsables del servicio ferroviario señalan al conductor del tren como último responsable. El presidente del Administrador de Infraestructuras Ferroviarias (Adif), Gonzálo Ferre, ha dicho que el maquinista tenía que haber empezado a frenar cuatro kilómetros antes de llegar a la zona donde se produjo el accidente. «Lo lógico y lo normal es que el conductor jamás vaya a una velocidad por encima de la permitida» subrayó Ferre, para quien la función del maquinista dentro del tren es precisamente «controlar la velocidad». Además, defiende que el tramo donde se produjo el accidente es «tan fácil o tan difícil como los demás», siempre que «se respete la velocidad».

Por su parte, el presidente de Renfe, Julio Gómez-Pomar, ha recordado que el maquinista Francisco José Garzón Amo conocía a la perfección el recorrido y sabía que no se podía circular a más de 80 kilómetros por hora en la curva donde descarriló. Gómez-Pomar recalca que lo sucedido es «un terrible y lamentable» accidente, pero que «no se ha producido en una vía de alta velocidad, ni en un tren de alta velocidad y, por tanto, no es un accidente de la alta velocidad española».

Por su parte, la ministra de Fomento, Ana Pastor, también ha defendido la idoneidad de la infraestructura, y señala que «los sistemas de seguridad en Europa y España van adecuados en cada momento a los tipos de trenes y a la velocidad permitida, y hay unos protocolos que definen los técnicos, y a esa definición y a esos protocolos son los que se tienen que atener las personas que tienen la responsabilidad de estar al frente de un tren».

Mientras, la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, pidió ayer «prudencia y respeto» a la investigación para determinar las causas del descarrilamiento. En la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros, subrayó que en estos momentos sería muy aventurado avanzar las causas del siniestro e insistió en que será la autoridad judicial y el comité de accidentes ferroviarios quienes determinen los motivos.

El maquinista del tren Alvia que sufrió el accidente el pasado miércoles, se negó ayer a declarar a la Policía, a la espera de hacerlo ante la juez instructora. El conductor del convoy no quiso contestar al interrogatorio policial en el Hospital Clínico de Santiago, donde permanece detenido bajo la acusación de «imprudencia». Una imprudencia que, según la Policía, costó la vida a 78 personas, aunque tres de ellas están aún sin identificar. El funeral por las víctimas se oficiará el próximo lunes en la Catedral de Santiago, al que asistirá el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy.

En otro orden de cosas, existe cierta preocupación en las instituciones por el hecho de que el accidente pueda suponer un revés a las contrataciones que Renfe ha logrado a nivel internacional y su proyección en el futuro. En este sentido, Adif defiende que el accidente de Santiago no tendría que afectar a la puja española por hacerse con el AVE brasileño ya que el descarrilamiento no se ha producido «técnicamente» en un tramo de alta velocidad.

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